Intervención de la Vicepresidenta Primera, Ministra de la Presidencia y Portavoz del Gobierno con ocasión de la visita a la EXPO Zaragoza 2008
Zaragoza, 22 de octubre de 2008
Estimado Presidente. Alcalde. Señoras y señores.
Hace tres años algunos de nosotros pudimos vivir en París la gran alegría de oír el nombre de Zaragoza como la ciudad elegida para organizar la Exposición Internacional de 2008. Fueron momentos llenos de emoción e ilusión.
Encarábamos entonces un reto apasionante, hacer de Zaragoza una referencia mundial en modernidad, sostenibilidad y equilibrio con su entorno. Un exponente de los valores que están indisolublemente unidos a este siglo XXI.
Un siglo marcado por el desafío de hacer compatible el desarrollo económico y social con la preservación de los bienes globales, como el agua, que conforman nuestro entorno natural.
Teníamos por delante una gran tarea y ahora, cuando quedan apenas 200 días para que las puertas se abran a todos los visitantes, creo que podemos estar orgullosos, porque se ha trabajado y se está trabajando mucho y bien.
Todo lo que vemos aquí es fruto del excelente nivel de cooperación que ha habido entre todas las administraciones implicadas, los agentes económicos y sociales y los ciudadanos. A todos ellos quiero expresarles mi más sincero agradecimiento.
Pero sobre todo es espectacular ver cómo se ha volcado toda la ciudad con este proyecto, cómo cada ciudadano se ha ilusionado con un proyecto colectivo, como se han sumado fuerzas e ilusiones. Esta mañana he tenido la ocasión de recorrer la calles de Zaragoza y he podido comprobar ya que la Expo va a marcar un antes y un después en la ciudad.
Va a haber un antes y un después en el urbanismo, sí, pero más importante aún es que va a haber un antes y un después en sus gentes, en el tejido social de esta ciudad.
Aquí, en Zaragoza, están demostrando que una ciudad es un proyecto compartido, es una voluntad de construir futuro entre todos, todos arrimando el hombro, día a día. Y ese va a ser el mayor logro de la Expo, el orgullo de pertenecer a una ciudad decidida a dar lo mejor que tiene para abrirse al mundo.
Y les quiero decir que yo también me siento orgullosa, me siento orgullosa de esta ciudad y de sus habitantes, me siento orgullosa como vicepresidenta y como española. Porque Zaragoza va a ser el mejor escaparate de nuestro país ante el mundo. Porque vais a representar a todo un país en movimiento, un país decidido a avanzar, a tomar la iniciativa, un país valiente que ha hecho del progreso su seña de identidad.
La Expo va a representar ante el mundo la realidad de una España moderna, una España emprendedora, que apuesta por la investigación y la innovación, una España comprometida con el medioambiente, abierta al mundo y que quiere estar en la vanguardia. Una España con los valores que expresa el magnífico Pabellón que nos va a representar.
En estos años nos hemos colocado en el grupo de cabeza de las grandes potencias del mundo, en lo económico, en lo social, en lo cultural. Hemos crecido a tasas envidiables, nuestras empresas son líderes mundiales en muchos ámbitos, hemos puesto en marcha políticas de transformación social fortaleciendo los espacios de libertad e igualdad de los ciudadanos, nos hemos situado como un referente cultural en el mundo gracias a la expansión de nuestra lengua. Hemos conseguido grandes avances en todos esos ámbitos.
Pero sabemos que el liderazgo de un país no depende de lo que ha logrado sino de su capacidad para seguir haciendo propuestas, para continuar planteando nuevas iniciativas. Un país como España quiere ser un país de conquistas económicas, sociales, culturas, sí, pero sobre todo, y para conseguirlo, queremos ser un país de ideas.
La Expo forma parte de esa voluntad de estar en la vanguardia en la formulación de soluciones a los problemas que afrontamos. Y, sin duda, la gestión de un bien global como el agua es uno de los mayores retos medioambientales que tiene la comunidad internacional.
Avanzar hacia un modelo de desarrollo sostenible y medioambientalmente respetuoso es uno de los objetivos principales de nuestra acción de gobierno. En ese camino hemos dado pasos de gran alcance: reducción de las emisiones de CO2 en línea con nuestro compromiso con Kyoto; implantación de un modelo global y racional de gestión del agua que garantice su disponibilidad presente y futura; progresivo aumento de la eficiencia energética de nuestra economía.
Pero nos queda mucho por hacer y para lograrlo necesitamos contar con el concurso de todos de los ciudadanos y de las empresas, no sólo porque son necesarios hábitos y pautas de consumo más responsables, sino porque necesitamos investigación e iniciativa empresarial innovadora para seguir avanzando en modelos de crecimiento más sostenible.
Estamos convencidos de que este es un sector con un enorme potencial para crear riqueza y bienestar. El desarrollo de industrias centradas en energías renovables, en el tratamiento racional y eficaz del agua, en la creación de tecnología medioambientalmente eficiente, constituye un ámbito muy importante de crecimiento. Hoy ya somos líderes en el sector de la energía eólica pero nuestro empeño debe ser seguir ganando posiciones en los demás campos.
Estoy convencida de que la magnífica oportunidad que ofrece la Expo será aprovechada por nuestro activo y dinámico tejido empresarial. Y es que el evento que celebraremos en 2008 en este lugar es una fuente de oportunidades para seguir avanzando. Especialmente, aquí, en Zaragoza, en Aragón.
Desde el pasado 16 de diciembre de 2004 hay ilusión en Zaragoza. Una ilusión que está dinamizando la ciudad, que la alegra, que une voluntades. Y es que si esta capital ya es hermosa, con la Expo, en la Expo y después de la Expo se va a convertir en una de las ciudades con más atractivos de España, una ciudad en la que se van a reunir con armonía, con sentido ecológico, con arte del mejor, lo antiguo y lo contemporáneo, la tradición y la vanguardia, la alegría y el compromiso.
Zaragoza siempre fue un cruce de caminos, un lugar de encuentro entre culturas, gentes, civilizaciones. Basta recorrer sus calles para encontrar la huella de pueblos que han dejado aquí la riqueza de un patrimonio que es hoy universal. Esa es la mejor Zaragoza, esa es la Zaragoza que la Expo va a poner en valor.
De nuevo pueblos de todo el mundo van a traer aquí lo más escogido de su esfuerzo, de sus logros, de sus sueños. Zaragoza se va a escribir en la cartografía mundial con letras mayúsculas y además por uno de los más hermosos motivos que puede haber: la preservación del agua, de la vida, de nuestro planeta.
Después de haber comprobado cómo se ha trabajado estos meses, estoy segura de que toda esta ilusión se verá colmada. La Expo va a resultar, sin duda, un gran acontecimiento, que se verá coronado por el éxito que además va a proporcionar a la ciudad un nuevo icono con que presentarse al mundo, un icono que representa esa vocación de ser punto de encuentro.
La imponente y bella obra de Zaha Haddid, que justamente hoy ha comenzado a enlazar el meandro del Ebro con la ciudad, es todo un símbolo del nuevo y permanente cordón umbilical que va a unir a Zaragoza, a Aragón, con el mundo en este siglo XXI.
Pero no va a ser el único. La labor de divulgación, de promoción del debate y del conocimiento que la Expo va a realizar en torno a un gran reto como es el cambio climático merecía ser recogida y extendida en el tiempo de manera permanente. Y así va a ser.
Hoy quiero anunciarles que, después de la Exposición Internacional, Zaragoza acogerá en su recinto un gran Instituto Internacional de Investigación sobre el cambio climático.
Un centro al que el Gobierno de España dotará con los mejores investigadores y con la tecnología más avanzada para que pueda convertirse en el centro de referencia mundial en torno a uno de los grandes restos que tiene ante si la humanidad en los próximos años, el cambio climático.
Sin duda, un centro internacional que se constituirá como una plataforma privilegiada para el encuentro de la comunidad científica española e internacional destinada a poner en marcha los estudios y proyectos más innovadores y vanguardistas a nivel planetario, en un ámbito tan estratégico y apasionante como es el de preservar nuestro planeta para las generaciones venideras. Y se hará desde Zaragoza y desde Aragón. Me siento muy orgullosa y estoy segura de que ustedes compartirán este sentimiento conmigo, porque en buena medida se debe también a ustedes.
Zaragoza y Aragón, una ciudad y una región que pretenden convertirse en un centro estratégico de las grandes comunicaciones y el mayor centro de intercambio de mercancías de Europa. Una ciudad que quiere ser, también para la economía, una ciudad-puente.
En alguna ocasión he afirmado que hoy el territorio de la globalización no son los países, ni las regiones, son las ciudades. Son las ciudades los nuevos epicentros de la economía del conocimiento. Son las ciudades los polos de atracción de talento e ideas, de iniciativas y emprendedores. Por eso, es crucial desarrollar una política de infraestructuras y de inversiones que apoyen a nuestras ciudades en ese proceso.
En ese aspecto, la celebración de la Expo constituye una magnífica ocasión y un excelente impulso para lograr que Zaragoza se sitúe en lugar destacado del mapa económico global.
Esa es la gran empresa que estamos abordando conjuntamente con las autoridades autonómicas y locales y las organizaciones empresariales. Y para hacerla realidad, el Estado, a lo largo de la legislatura, está realizando un gran esfuerzo inversor en Aragón. En el presupuesto para el próximo año este esfuerzo se traduce en más de 1.200 millones, lo cual significa una inversión per cápita que supera en más del 70% la media nacional.
Zaragoza y Aragón van a contar con un potente sistema de comunicaciones que los van a situar en un área privilegiada dentro de la red de infraestructuras del país. Una posición que se corresponde perfectamente con la concepción reticular y en malla por la que ha apostado el Gobierno para vertebrar mejor y de manera más eficaz el territorio.
Creemos que esta es la mejor forma de equilibrar y cohesionar el territorio, generando oportunidades y abriendo posibilidades en cualquier parte del país. Que cada lugar cuente. Que cada región tenga acceso a una red de comunicaciones que le permita ganar en crecimiento y progreso.
Somos la octava potencia económica mundial y podemos seguir escalando puestos si contamos con el dinamismo de todo el país, si ponemos los medios para distribuir la generación de riqueza por todo el territorio abriendo posibilidades a la iniciativa, la innovación y el espíritu emprendedor.
Porque todo eso es sin duda lo que hace país. Todo eso es lo que, además de situar a España en ese privilegiado puesto, nos ha permitido crecer en democracia, en justicia, en igualdad. El esfuerzo y el trabajo diario de millones de ciudadanos. La confianza en el futuro de millones de ciudadanos.
La voluntad de convivencia tranquila, tolerante, plural, libre, de millones de ciudadanos, de toda una sociedad que participa de un proyecto común en el que se reconoce y al que aporta cada día su vitalidad y sus ganas de progresar.
Creo sinceramente que eso es patriotismo. Creo que no puede haber mayor patriotismo que ése, creo que la mejor manera en que puede ondear nuestra bandera, la bandera española es haciendo que ondee junto a los países más importantes del mundo. Ya lo hace entre los diez primeros. Hay que seguir trabajando por que continúe escalando posiciones y lo haga despertando la admiración de buena parte del mundo, como lo está haciendo ahora. Trabajar por España, invertir en España, apostar por el futuro de nuestra gran nación, es ser y sentirse parte de esta España que entre todos estamos haciendo más próspera, más solidaria y más optimista y confiada en su futuro.
Señoras y señores.
La Expo significa una gran oportunidad de desarrollo y crecimiento para esta Comunidad. Pero también va a suponer la recuperación para los ciudadanos de nuevos espacios que van a enriquecer la calidad de vida de esta ciudad.
Se trata de una apuesta por un urbanismo racional, equilibrado y a la medida de las personas, una apuesta por políticas de sostenibilidad medioambiental que vertebren el tejido urbano. Esta va a ser otra gran aportación de la Expo.
Señoras y señores.
Tenemos por delante unos meses decisivos en la culminación del propósito de que la Expo Zaragoza 2008 resulte un acontecimiento inolvidable. Debemos seguir dedicando esfuerzos para que este recinto, la organización y los contenidos marquen un hito imborrable en la historia de las Exposiciones Internacionales.
Sé que si seguimos por el excelente camino que hemos seguido hasta hoy entre todos lo vamos a lograr. Muchas gracias.
October 22nd, 2007 at 6:00 pm
acojonante !